La última vez que escribí un statement para esta universidad, te conté que bastaban 7 segundos para formarse una
primera impresión. Hoy, unos cuantos años (y errores) después, me doy cuenta de que a veces también hacen falta
7 cafés, 7 proyectos fallidos o 7 veces de volver a empezar para empezar a entender quién eres y por qué haces
lo que haces.
Irónicamente, tres años después, pienso que cuando entré tenía las cosas mucho más claras que ahora. Siento que
cada día tengo menos certeza sobre quién soy o cómo transmitir eso en lo que hago. Pero también he aprendido que
esa duda es una herramienta, no un obstáculo. Gracias a mi paso por la universidad —y al trabajo que he hecho
desde entonces—, hoy entiendo que dudar es parte del proceso creativo. Quizás la duda fue lo que sintió también
Walter Murch cuando pasó de ser sonidista a montar “Julia” (1977), y acabó convirtiéndose en un referente para
muchos montadores. Entre ellos, la Julia que está escribiendo esto.
Espero muchas cosas del máster: aprender a aplicar de forma práctica lo que ahora solo comprendo en teoría, y
llegar a ver en mis montajes un orden y una intención como los que describe Murch en su regla de los seis.
También espero formar parte de un entorno donde el montaje no sea solo una cuestión técnica, sino una forma de
pensar, de narrar y de transmitir, como he empezado a intuir este año gracias a la optativa de montaje.
No pretendo salir del máster con todas las respuestas —quizá eso sea imposible—, pero sí con mejores dudas, más
propias, y con herramientas para seguir transformándolas en preguntas que merezcan la pena.